¿Qué significa ser maestro?

Suerte, probablemente. Destino, tal vez. No sé cómo llamar a la providencia que me hizo entrar a un salón de clases por primera vez como profesor. Lo que puedo asegurar es que aquella mañana yo estaba más nervioso que los muchachos que recibirían su primera clase de preparatoria, y que a partir de entonces ha sido un gran viaje.

Todavía recuerdo mencionar el trabajo de profesor como algo que sería pasajero. La primera clase que impartí fue de Inglés, y en aquel tiempo parecía una etapa de mi vida que pasaría en algunos cuantos meses y que terminaría por ser una anécdota más como otras funciones que he desempeñado a través de los años. Probablemente, la primera vez que pensé en la profesión como algo permanente sucedió al final de mi primer semestre como profesor con un agradecimiento que me ofreció una de mis alumnas de primer semestre.

Ser maestro es definitivamente un reto. Cuando comencé tenía apenas 14 horas de clase a la semana, y en el segundo semestre se redujeron a 10. Actualmente, tengo experiencia en 6 materias diferentes y puedo tener hasta 50 horas clase a la semana, lo cual se vuelve difícil para lograr una planeación adecuada, mientras aguantas el desgaste físico que las mismas clases representan. Sin embargo, lo disfruto mucho pues trato de que las clases sean amenas tanto para mí como para mis alumnos. Sin duda, puede ser frustrante que tus alumnos reprueben o no retengan el conocimiento que buscas impartirles. Como ser humano es lógico que en momentos te pueda afectar la problemática que enfrentas, pero la educación es un juego de paciencia.

El nivel Preparatoria en particular creo que es complicado, pues tienes que lidiar a veces con problemas que el alumno ya trae de los niveles anteriores y que a estas alturas se vuelven muy difíciles para cambiar. Pero también se vuelve en una etapa que puedes disfrutar porque se encuentran justo en el momento perfecto para compartir con ellos la definición de su perfil profesional y la creación de un plan de vida mejor delimitado.

Una de las mayores satisfacciones que he tenido tiene que ver con crear una materia en particular, al insertar en la Preparatoria donde trabajo la paracurricular de Periodismo, en donde realizamos el periódico escolar de la escuela. Es una dinámica diferente a la que tengo en las demás clases, pues aquí se convierte un poco más en mesa de trabajo guiada que en una clase en el sentido más tradicional. Un cambio que te ayuda a entender mejor a tus alumnos y ver la situación escolar de una manera distinta.

Ser maestro, a pesar de ser complicado y difícil, es un trabajo que me ha dejado muchas satisfacciones. La presión se siente cuando te das cuenta que eres un modelo a seguir de los muchachos, pero también lo siento como un privilegio que nunca pensé tener al menos a esta altura de mi vida. Es un camino que volvería a tomar sin dudarlo.

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