Las Horas que usted quiera, Sr. Presidente

“¿Qué horas son?”, decía el mandatario a unos de sus subordinados. “Las que usted quiera, Sr. Presidente”, contestaba con gran determinación.  Cuando leí este microcuento hace mucho tiempo, me parecía un ejemplo claro del poder que se obtenía a través de la autoridad (y la imposición, claro); aunque, ahora, me parece todo lo contrario.

La información es poder y no hay manera más fácil de quitarle el poder a cualquier persona que manipular la información: decirle lo que quiere escuchar y no lo que necesita escuchar. Así, la mágica respuesta al Sr. Presidente se vuelve una especie de Matrix, una simulación que nos atrapa en nuestra propia conformidad respecto a nuestra vida y aquella de los que nos rodean.

Es fácil caer en este tipo de trampa en cualquier tipo de organización donde tu puesto te impone subordinados. Este tipo de simulaciones ha sido factor clave en la caída de muchas profesionistas y sus empresas, por lo que debe ser algo erradicado de cualquier empresa. La solución, aunque parecería sencilla, no lo es tanto: buscar e imponer un contrapeso a cualquier instancia que ordene poder.

En palabras sencillas, siempre ten a alguien en mano para que te diga las cosas como son y te baje al suelo cuando lo necesites. Solamente así podrás tener alguna opinión siempre sincera que realmente te ayude… y siempre podrás saber realmente qué horas son.

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